Hipersexualidad, ninfomanía y satiriasis

hipersexualidad

¿Con qué frecuencia sientes la necesidad de hacer el amor? ¿Y tu pareja? ¿O prefieres desatar tu deseo con chicas de compañía, como las de https://www.felinabcn.com/es?

Si tu novia, mujer o amiga especial siente más deseo que tú, o más a menudo, es posible que ella se sienta frustrada por no encontrar toda la actividad sexual que busca. O bien, puede que, por encantado que estés, también quedes agotado. Y viceversa.

Pero, al fin y al cabo, no hay ningún problema si una mujer o un hombre necesita una mayor actividad sexual que su pareja; además de los coitos que compartan el uno con el otro, pueden optar por la masturbación tradicional, o bien, con juguetes sexuales.

Sin embargo, cuando hablamos de hipersexualidad, en el caso de las mujeres, se emplea el término ninfomanía. En el de los hombres, satiriasis. Esto significa que no dejan de pensar en sexo y quieren practicarlo constantemente, hasta el punto de permitir que este impulso domine sus vidas. Por ejemplo, pueden llegar tarde a trabajar, o tener sexo en el trabajo, en el transporte público y en otros lugares y situaciones donde no resulta cívico. Por este motivo, se considera un problema médico, una obsesión que puede llegar a ser compulsiva.

Sin embargo, no confundas una alta actividad sexual con la hipersexualidad. Te conviertes en una víctima de la misma si no eres capaz de desarrollar los diferentes ámbitos de tu vida como antes, si permites que el sexo gobierne tu rutina, si te ves arrastrado por la práctica sexual en todo. Se trata de un deseo sexual que te lleva a actuar de una forma no racional.

De una persona a otra, los síntomas pueden variar. Una persona puede ser promiscua y llevar una vida sexual placentera y plena sin ser hipersexual. Es posible que, simplemente, disfrute del sexo como uno de los grandes placeres de la vida que realmente es.

Diferenciación clara

Si crees que podrías sufrir hipersexualidad, puedes acudir a un especialista. Él sabrá decirte claramente si es así. Sin embargo, tú mismo debes poder responder a la pregunta: ¿limita tu vida este deseo? ¿Te obliga a cambiar tus hábitos o tu rutina para satisfacerlo de manera habitual?

Si no es así, no tienes por qué preocuparte: vive tu actividad sexual plenamente.

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