El legado de Hugh Hefner

Hugh Hefner

El archiconocido fundador y redactor jefe de la mítica revista Playboy falleció el pasado 27 de septiembre. Sin embargo, en realidad, poco sabemos sobre él, salvo que fue quien inició el mundo de la revista erótica y pornográfica, y que vivía en una enorme mansión con sus numerosas chicas playboy. ¿Cuántas de las chicas del Putas Valencia habrán deseado vivir en ella?

Hefner venía de una familia metodista y puritana, en la que hablar sobre sexualidad era un tabú. Por ello, choca pensar que este empresario se llegó a convertir en todo un icono al ser un gran defensor de las relaciones sexuales prematrimoniales, de los derechos de las personas homosexuales y de la opción a abortar.

Los juguetes sexuales

Los más cercanos al creador de la revista Playboy aseguran que Hefner empleaba juguetes sexuales de forma habitual en sus relaciones. De hecho, participaba en orgías tras las cuales pedía a sus empleados que lavaran y esterilizaran dichos artilugios para guardarlos posteriormente en un recinto especial de su mansión.

Además, durante más de 20 años, fue consumidor de Viagra. “Es un medicamento milagroso que parece inventado para mí”, aseguró en una ocasión.

Sobre el sexo

“Es la mayor fuerza de la vida. Es diversión, amor, relajación y reproducción. El mundo sigue girando gracias a él”, afirmó a los medios. Además, recomendaba dedicar las noches a disfrutar de su revista con música jazz, luces bajas, un poco de alcohol y reflexiones profundas.

Política y sexo

Sobre las sociedades menos democráticas, llegó a decir lo siguiente: “No creas una sociedad autoritaria hasta que no controlas las elecciones privadas de las personas, y éstas incluyen las elecciones sexuales”.

¿Gigoló o romántico?

Puede que ambos. Aunque desde fuera de su círculo más cercano pudiera ser visto como un adicto al sexo o una persona de tendencias promiscuas, aseguraba que era un “prisionero del amor”. De hecho, en diversas entrevistas llegó a decir que era un romántico empedernido que necesitaba tener sentimientos profundos y que siempre llevaba el corazón en la mano.

Aseguraba, además, que se negaba a renunciar a la capacidad de enamorarse y sentir cómo el corazón le daba un vuelco cada vez.

Incluso, llegó a confesar que el porno duro no le atraía demasiado, sino que prefería el sexo romántico.

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