Trastorno delirante, análisis en 4 claves

trastorno delirante

Trastorno delirante persistente con creencias falsas firmemente arraigadas (delirios) que persisten durante al menos 1 mes sin otros síntomas de psicosis.

Los delirios se distinguen de las creencias erróneas en que las creencias delirantes no se ven afectadas por la evidencia clara y razonable de lo contrario; esta distinción a veces es difícil de hacer cuando las creencias son plausibles (por ejemplo, que un cónyuge es infiel).

El trastorno delirante se distingue de la esquizofrenia por la presencia de delirios sin otros síntomas de psicosis (p. Ej., Alucinaciones, habla o comportamiento desorganizado, síntomas negativos). Las ilusiones pueden ser

No es extraño: se relacionan con situaciones plausibles, como ser perseguido, envenenado, infectado, amado a distancia o traicionado por un cónyuge o amante.

Extraño: se refieren a situaciones inverosímiles, p. por ejemplo, creer que alguien le ha quitado los órganos internos sin dejar una cicatriz.

A diferencia de la esquizofrenia, los trastornos delirantes son relativamente raros. El inicio suele ser involutivo y se manifiesta en la mediana edad o al final de la edad adulta. El funcionamiento psicosocial no se ve comprometido como en la esquizofrenia, y las discapacidades suelen derivar directamente de la creencia delirante.

Cuando el trastorno delirante se manifiesta en un paciente anciano, a veces se denomina parafrenia. Puede coexistir con demencia leve. El médico debe distinguir entre delirios y abuso real informado por un paciente anciano con demencia moderada.

Índice

    Síntomas del trastorno delirante

    El trastorno delirante puede surgir de un trastorno de personalidad preexistente del tipo paranoide. En tal paciente, la tendencia a la desconfianza y la sospecha de los demás y sus motivos de acción se manifiesta en la edad adulta temprana y persiste durante toda la vida.

    Los primeros síntomas pueden incluir sentimientos de explotación, preocupación por la lealtad u honestidad de los amigos, una tendencia a ver amenazas en comentarios benignos, resentimiento constante y respuesta inmediata a los desaires percibidos.

    Se han diferenciado varios subtipos de trastornos delirantes:

    Erotomaníaco: el paciente cree que otra persona está enamorada de él. Son habituales los intentos de contactar con el objeto del delirio por teléfono, cartas, vigilancia o enjuiciamiento. Como resultado de tal comportamiento, el paciente con este subtipo puede entrar en conflicto con la ley.

    Delirio de grandeza: el paciente está convencido de que tiene un gran talento o que ha hecho un descubrimiento importante.

    Celos: los pacientes sienten que su cónyuge o amante es infiel. Esta creencia se basa en inferencias erróneas respaldadas por evidencia endeble. Pueden recurrir a la agresión física.

    Persecutorio: el paciente está convencido de que están conspirando contra él, que lo están espiando, que se burlan de él o que está en peligro. Puede intentar repetidamente obtener justicia mediante apelaciones a los tribunales y otras instituciones administrativas, y puede recurrir a la violencia en venganza por la persecución imaginada.

    Somático: el delirio se relaciona con una función corporal; por ejemplo, se puede convencer al paciente de que tiene una deformidad física, mal olor o que es portador de un parásito.

    El comportamiento de los pacientes no es obviamente extraño o extraño y, aparte de las posibles consecuencias de sus delirios (p. Ej., Aislamiento social o estigma, dificultades maritales o laborales), el funcionamiento no se ve afectado significativamente.

    Diagnóstico del trastorno delirante

    Evaluación clínica

    El diagnóstico depende principalmente de la evaluación clínica, la obtención de un historial preciso de la enfermedad y la exclusión de otras situaciones específicas asociadas con delirios (p. Ej., Adicción a las drogas, enfermedad de Alzheimer, epilepsia, trastorno obsesivo-compulsivo, confusión, otros trastornos del espectro de la esquizofrenia).

    La evaluación del peligro potencial, especialmente porque el paciente está dispuesto a actuar sobre sus delirios, es muy importante.

    Pronóstico del trastorno delirante

    El trastorno delirante persistente por lo general no conduce a un deterioro grave del funcionamiento familiar ni a un cambio en la personalidad, pero las inquietudes delirantes pueden empeorar gradualmente. La mayoría de los pacientes pueden permanecer empleados siempre que su trabajo no implique problemas relacionados con sus delirios.

    Tratamiento del trastorno delirante

    Establecimiento de una relación médico-paciente eficaz

    Manejo de complicaciones

    A veces, antipsicóticos

    El tratamiento tiene como objetivo establecer una buena relación médico-paciente y controlar las complicaciones. La falta sustancial de conocimiento es un desafío para el tratamiento.

    Si el paciente se considera peligroso, puede ser necesaria la hospitalización.

    Los datos insuficientes excluyen el uso de ciertos fármacos, aunque los antipsicóticos a veces suprimen los síntomas.

    Cambiar el área principal de preocupación del paciente de la fijación delirante a un área más constructiva y gratificante es un objetivo difícil, pero razonable, del tratamiento a largo plazo.

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